Simbolismo
El Simbolismo (1880-1910) rechazó el naturalismo y el realismo para explorar lo oculto, lo espiritual, el sueño y el erotismo. Moreau, Redon, Klimt, Munch y Böcklin crearon un arte cargado de significados subjetivos, oscuro e inquietante.
Cómo identificarlo
- Temas de muerte, sueño, erotismo, mitología, lo oculto y lo sobrenatural
- Figuras femeninas fatales (femme fatale) — Salomé, Esfinge, Medusa, Circe
- Colores oscuros alternados con elementos de gran riqueza ornamental
- Atmósferas onírica o de ensoñación, sin ancla en la realidad cotidiana
- Simbolismo de objetos: cipreses = muerte; serpiente = tentación; lirio = pureza; agua = inconsciente
- En Munch: líneas ondulantes y colores perturbadores que expresan estados emocionales
- En Klimt: fondos dorados con decoración plana, yuxtaposición de realismo y abstracción ornamental
¿Qué es el Simbolismo?
El Simbolismo fue el movimiento artístico y literario del fin de siglo (fin-de-siècle) que rechazó radicalmente la representación objetiva del mundo exterior para explorar el mundo interior — los sueños, las emociones, los mitos, lo oculto, el erotismo y la muerte. Surgió en Francia en la década de 1880 como reacción al Naturalismo literario de Zola, al Realismo pictórico de Courbet y al Impresionismo que, a ojos de los simbolistas, seguía siendo una captación de la superficie visible de las cosas.
El Manifiesto simbolista de Jean Moréas, publicado en Le Figaro en 1886, articuló el principio fundamental: el arte debe expresar ideas a través de símbolos, no describir la realidad. “Revestir la Idea de una forma sensible” — esa era la misión del artista simbolista. Las imágenes son signos cargados de significado subjetivo, emocional y espiritual, no representaciones objetivas.
El Simbolismo literario: el origen
El Simbolismo plástico fue precedido y acompañado por el Simbolismo literario. Los grandes poetas simbolistas — Baudelaire (cuyas Flores del mal, de 1857, son el origen del movimiento), Verlaine, Rimbaud, Mallarmé — compartieron con los pintores el mismo rechazo de lo prosaico, la misma fascinación por lo oculto y lo subconsciente, la misma búsqueda de correspondencias entre los sentidos (la sinestesia: los colores tienen olor, los sonidos tienen color).
Gustave Moreau y el mundo mítico
Gustave Moreau (1826-1898) es el gran maestro del Simbolismo francés. Sus grandes obras — Edipo y la Esfinge (1864), Salomé danzando ante Herodes (1876), La aparición (1876) — reinterpretan los mitos griegos y los relatos bíblicos en clave simbólica y erótica, con una riqueza ornamental de joyas, tejidos y arquitecturas orientales que recuerda al lujo del Prerrafaelismo. Moreau fue además profesor de la École des Beaux-Arts en París, donde influiría decisivamente en Matisse y Rouault.
Odilon Redon y el mundo onírico
Odilon Redon (1840-1916) exploró el mundo de los sueños y lo fantástico con una libertad imaginativa sin igual. Sus carboncillos y litografías en blanco y negro de los años 1870-1890 — los Noirs — poblaron el mundo del arte de ojos flotantes, cabezas decapitadas, arañas con rostro humano y flores monstruosas. Sus pasteles y óleos tardíos, por el contrario, exploran la belleza radiante del color con una visión que prefigura el Fauvismo. Redon influyó profundamente en los surrealistas, que lo consideraron un precursor.
Edvard Munch y la angustia existencial
El noruego Edvard Munch (1863-1944) es el simbolista más influyente en la historia del arte posterior. Su vida personal — marcada por la muerte temprana de su madre y su hermana, la tuberculosis, el alcohol y las crisis nerviosas — alimentó un arte de una intensidad emotiva extraordinaria.
El grito (1893, Galería Nacional de Oslo) es la obra más icónica del Simbolismo y una de las imágenes más reconocibles del arte mundial. Munch describió la experiencia que la inspiró en su diario: caminaba con amigos al atardecer cuando “el cielo se volvió de repente rojo sangre… vi nubes como lenguas de fuego sobre el fiordo negro y la ciudad azul… mis amigos siguieron andando y yo me quedé temblando de angustia, sintiendo el grito infinito de la naturaleza”. La figura central — de forma fantasmal y sin rasgos definidos — no grita: es el recipiente del grito del mundo.
Gustav Klimt y el simbolismo dorado
Gustav Klimt (1862-1918) es el artista que une más fructíferamente el Simbolismo y el Art Nouveau. Líder de la Secesión vienesa (fundada en 1897), Klimt desarrolló un estilo personal inconfundible: figuras realistas de gran habilidad técnica emergiendo de fondos planos de decoración dorada y ornamental, cargadas de erotismo y simbolismo.
Su El beso (1907-08, Österreichische Galerie, Viena) — una pareja abrazada en un campo de flores, envuelta en mantos dorados decorados con patrones geométricos — es una de las obras más reproducidas del siglo XX. Judith I (1901) y La vida y la muerte completan su obra más representativa. El uso del pan de oro real en sus obras — herencia de su formación como artista decorativo y de las influencias del mosaico bizantino — convierte sus cuadros en objetos de gran riqueza material además de simbólica.
Arnold Böcklin y la alegoría del silencio
El suizo Arnold Böcklin (1827-1901) creó con La isla de los muertos (1880-1886, cinco versiones) una de las imágenes más inquietantes y enigmáticas del arte del siglo XIX. La escena es de una simplicidad siniestra: una isla rocosa en el agua oscura y quieta, con cipreses funerarios que emergen de los acantilados blancos, una figura de blanco de pie en una barca que se acerca, un ataúd a bordo. Ningún elemento explica el misterio; la imagen no dice sino sugiere. El cuadro tuvo un éxito enorme en la Europa de fin de siglo: estaba reproducida en miles de hogares y fue la imagen favorita de Sigmund Freud y Adolf Hitler.
Notas de estudio — PAU/EBAU
- Cronología: 1880-1910 (también llamado fin-de-siècle)
- Reacción contra: Naturalismo, Realismo e Impresionismo — prefiere el mundo interior
- Artistas clave: Moreau, Redon (Francia); Klimt (Austria); Munch (Noruega); Böcklin (Suiza)
- Temas: muerte, sueño, femme fatale, mitología, erotismo, lo sobrenatural
- Conexiones: Prerrafaelismo → Simbolismo → Art Nouveau → Expresionismo → Surrealismo
- Influencia: Munch sobre el Expresionismo; Redon sobre el Surrealismo; Klimt sobre el Art Nouveau
Preguntas frecuentes sobre el Simbolismo
¿Qué es el Simbolismo?
El Simbolismo fue un movimiento artístico y literario surgido en Francia en la década de 1880 como reacción al Naturalismo, el Realismo y el Impresionismo. Los simbolistas rechazaron la representación objetiva de la realidad visible y se interesaron por el mundo interior — los sueños, los mitos, lo oculto, lo espiritual, el erotismo y la muerte. El arte debía expresar ideas y estados del alma a través de símbolos cargados de significado subjetivo, no describir el mundo exterior.
¿Quiénes son los principales artistas del Simbolismo?
Los principales artistas del Simbolismo son: Gustave Moreau (Francia, mitología y misticismo oriental), Odilon Redon (Francia, mundos imaginarios y botánica fantástica), Pierre Puvis de Chavannes (Francia, murales de gran formato), Gustav Klimt (Austria, erotismo y ornamentación dorada), Edvard Munch (Noruega, angustia existencial — El grito), Arnold Böcklin (Suiza, alegoría y fantasía — La isla de los muertos), y Fernand Khnopff (Bélgica).
¿Cuál es la relación entre el Simbolismo literario y el plástico?
El Simbolismo nació primero en la literatura, con los poetas franceses Charles Baudelaire (Las flores del mal, 1857), Paul Verlaine, Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, que publicó en 1886 el Manifiesto simbolista. Los pintores simbolistas compartieron los mismos temas y actitudes — el rechazo de la realidad prosaica, la exploración del mundo interior, el uso de la imagen como símbolo — y con frecuencia ilustraron poesía simbolista o compartieron círculos intelectuales con los poetas.
¿Qué es El grito de Munch y qué relación tiene con el Simbolismo?
El grito (1893) de Edvard Munch es una de las obras más reconocibles de la historia del arte y el ejemplo más famoso del Simbolismo nórdico. Muestra una figura agonizante en un puente, con el cielo ondeante de colores cálidos y perturbadores, y dos figuras oscuras al fondo. No representa un grito literal sino la angustia existencial, el terror ante el infinito y el eco que la naturaleza hace del estado interior del ser humano. Munch escribió sobre la experiencia que inspiró la obra: "sentí el grito infinito de la naturaleza".
¿Qué es La isla de los muertos de Böcklin?
La isla de los muertos (1880-1886, varias versiones) de Arnold Böcklin es una de las obras más influyentes del Simbolismo alemán. Muestra una isla rocosa en el agua oscura, con cipreses negros (árbol funerario en la tradición mediterránea) que asoman sobre los acantilados, una figura vestida de blanco de pie en una barca que se acerca a la isla, y un ataúd a bordo. La imagen es de un misterio enigmático: ¿quién llega? ¿qué hay en la isla? Es una imagen del más allá que no revela sus secretos.
¿Cuál es la diferencia entre el Simbolismo y el Modernismo/Art Nouveau?
El Simbolismo y el Art Nouveau son movimientos contemporáneos (ambos en torno al 1890-1910) y comparten algunos rasgos — la reacción contra el Realismo, la influencia del Prerrafaelismo, el uso de la línea curva y la iconografía femenina —, pero tienen orientaciones diferentes. El Simbolismo es principalmente un movimiento de pintura de caballete con contenido intelectual y espiritual complejo. El Art Nouveau es principalmente un movimiento de diseño y artes decorativas con énfasis en la línea ornamental y la integración del arte en la vida cotidiana. Gustav Klimt es el artista que mejor une los dos movimientos.

