Bartolomé Esteban Murillo
Española · España · 1617–1682
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) fue el pintor más célebre de la escuela sevillana del Barroco. Sus Inmaculadas de suave sfumato y sus escenas de niños pobres y mendigos alcanzaron una popularidad internacional sin igual entre los pintores españoles del Siglo de Oro hasta el redescubrimiento de Velázquez en el siglo XIX.
Bartolomé Esteban Murillo: vida y obra
Bartolomé Esteban Murillo nació en Sevilla a finales de 1617, en el seno de una familia numerosa de artesanos; quedó huérfano de padre y madre antes de cumplir los diez años y fue criado por parientes. Se formó en el taller del pintor sevillano Juan del Castillo, de quien también fue discípulo Alonso Cano, y desarrolló prácticamente toda su carrera en Sevilla, entonces una de las ciudades más ricas de España gracias al monopolio del comercio con las Indias, aunque también golpeada por sucesivas epidemias de peste, la más grave de las cuales, en 1649, se llevó a buena parte de su familia y de la población de la ciudad.
Formación y primeros encargos (hasta 1645)
Los primeros años de actividad documentada de Murillo son escasos, y se sabe que en su juventud pintó, como otros artistas sevillanos con pocos recursos, cuadros de tema religioso para el mercado de exportación americana, de ejecución rápida y menor calidad. Su primer gran encargo documentado son los once lienzos sobre la vida de los santos franciscanos para el claustro pequeño del convento de San Francisco de Sevilla (1645-1646), que le dieron reputación inmediata en la ciudad por su naturalismo sobrio, todavía deudor del tenebrismo de Zurbarán.
Madurez: el estilo dulce y el sfumato (1650-1670)
A partir de 1650 Murillo desarrolló progresivamente el estilo por el que sería conocido internacionalmente, alejándose del claroscuro duro de su primera etapa hacia una manera más suave —lo que los tratadistas del siglo XVIII llamarían su «estilo vaporoso»—, de contornos difuminados por el sfumato, luz cálida y dorada y una paleta más clara. A esta etapa pertenecen tanto sus grandes ciclos religiosos, como la serie de lienzos para el Hospital de la Caridad de Sevilla (h. 1667-1670) sobre las obras de misericordia, como sus célebres «cuadros de niños»: escenas de género que representan a pilluelos y mendigos de las calles sevillanas comiendo fruta, jugando a los dados o espulgándose, tratados con una mezcla de observación realista y ternura que carecía de precedentes claros en la pintura española y que gustó enormemente a los coleccionistas extranjeros, sobre todo flamencos, que residían en Sevilla por motivos comerciales.
El tema de la Inmaculada Concepción
Ningún pintor español abordó el tema de la Inmaculada Concepción con la frecuencia y la fortuna crítica de Murillo, que pintó cerca de veinte versiones a lo largo de toda su carrera. Fijó una iconografía —la Virgen joven, de manos juntas y mirada elevada, envuelta en un manto azul sobre túnica blanca, de pie sobre una luna creciente y rodeada de nubes y cabezas de querubines— que se convirtió en el modelo de referencia para este dogma mariano en toda la pintura católica posterior. La versión más célebre, conocida como la Inmaculada de los Venerables o Inmaculada Soult —por el mariscal napoleónico que la sustrajo de España en 1813—, se conserva hoy en el Museo del Prado.
Últimos años y muerte (1670-1682)
En 1660 Murillo fundó junto con Francisco de Herrera el Mozo la Academia de Bellas Artes de Sevilla, la primera institución académica de este tipo en España, de la que fue primer presidente. En su última década trabajó en grandes encargos para conventos sevillanos, con una pincelada cada vez más suelta y una composición cada vez más envolvente y dinámica. Murió en Sevilla en abril de 1682, según la tradición a consecuencia de una caída sufrida mientras pintaba los andamios del retablo mayor de la iglesia de los Capuchinos de Cádiz.
Estilo artístico
El sfumato y la luz dorada
El rasgo más característico de la madurez de Murillo es el uso de un sfumato que difumina los contornos y funde suavemente las figuras con el fondo, en contraste directo con la nitidez tenebrista de Zurbarán o Ribera. Esta técnica, combinada con una luz cálida y dorada más que con los fuertes contrastes de luces y sombras del primer Barroco español, da a sus figuras una suavidad y una sensación de movimiento ascendente especialmente adecuadas para sus composiciones marianas.
Naturalismo y ternura en las escenas de género
En sus «cuadros de niños», Murillo aplicó un naturalismo minucioso —la suciedad de la ropa, la textura de la fruta, la expresión pícara de los rostros— sin caer en la idealización, pero tampoco en la dureza social; el resultado es una mirada compasiva hacia la pobreza infantil que resultó muy atractiva para el gusto burgués del siglo XVIII y XIX, y que explica en parte su enorme popularidad fuera de España, muy superior en su momento a la de Velázquez.
Obras principales
La Inmaculada Concepción de los Venerables (1678, Museo del Prado) es la culminación de sus numerosas versiones del tema y una de las obras más reproducidas de la pintura española. Niños comiendo uvas y melón (c. 1650, Alte Pinakothek, Múnich) es el ejemplo más citado de sus escenas de género infantiles. El Buen Pastor (c. 1660, Museo del Prado) representa a Cristo niño como pastor, con una ternura iconográfica muy característica de su producción religiosa para un público devocional amplio. La serie del Hospital de la Caridad de Sevilla, con obras como El regreso del hijo pródigo, muestra su capacidad para las grandes composiciones narrativas de encargo.
Legado e influencia
Durante los siglos XVIII y XIX, Murillo fue, con gran diferencia, el pintor español más admirado, coleccionado y falsificado fuera de España, muy por delante de Velázquez, cuya revalorización crítica no llegaría hasta finales del XIX de la mano de realistas e impresionistas franceses. Sus Inmaculadas fueron copiadas y reinterpretadas en toda la pintura religiosa católica europea, y sus escenas de niños pobres influyeron en la pintura de género costumbrista del siglo XIX en toda Europa. La Academia de Bellas Artes de Sevilla que fundó en 1660 sentó además el precedente institucional que seguirían después la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y otras academias europeas.
Cronología
1617 — Nace en Sevilla a finales de año.
1645-1646 — Pinta el ciclo sobre santos franciscanos para el convento de San Francisco de Sevilla.
1649 — Una epidemia de peste asola Sevilla y se lleva a buena parte de su familia.
1660 — Funda, con Francisco de Herrera el Mozo, la Academia de Bellas Artes de Sevilla.
1667-1670 — Pinta el ciclo de las obras de misericordia para el Hospital de la Caridad de Sevilla.
1678 — Pinta la Inmaculada Concepción de los Venerables.
1682 — Muere en Sevilla en abril.
Galería de obras
12imágenesCómo reconocer una obra de Bartolomé Esteban Murillo
- Sfumato suave que difumina contornos y funde las figuras con el fondo, sin las aristas del tenebrismo
- Luz cálida y dorada, muy alejada de los fuertes contrastes de Zurbarán o Ribera
- Vírgenes e Inmaculadas de expresión dulce, manos juntas y manto azul sobre túnica blanca
- Niños pobres o pícaros representados con ternura y detalle costumbrista, sin idealizar su condición humilde
- Composiciones ascendentes y envolventes, con nubes y querubines que dan movimiento circular a la escena
Claves para el examen
Preguntas frecuentes sobre Bartolomé Esteban Murillo
¿Quién fue Murillo?
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) fue el pintor más importante de la escuela barroca sevillana en la segunda mitad del siglo XVII, y el pintor español más admirado y coleccionado en Europa hasta que Velázquez fue redescubierto por la crítica en el siglo XIX. Huérfano desde niño, se formó en el taller de Juan del Castillo y desarrolló casi toda su carrera en Sevilla.
¿Por qué se le conoce sobre todo por sus Inmaculadas?
Murillo pintó cerca de veinte versiones del tema de la Inmaculada Concepción a lo largo de su vida, fijando una iconografía —la Virgen joven, de manos juntas, envuelta en un manto azul y rodeada de nubes y querubines, con sfumato suave y luz dorada— que se convirtió en el modelo de referencia para este tema en toda la pintura católica posterior, muy por encima de las versiones de Zurbarán o Ribera.
¿Qué son los "cuadros de niños" de Murillo?
Es el nombre con que se conoce a un conjunto de escenas de género que representan a niños pobres, pícaros y mendigos de las calles de Sevilla —comiendo fruta, jugando a los dados, cazando piojos— pintados con una mezcla de ternura y realismo social que resultó muy novedosa en su época y que hoy se cuenta entre lo más original de su producción, al margen de sus grandes encargos religiosos.
¿Cuáles son las obras más importantes de Murillo?
La Inmaculada Concepción de los Venerables o Inmaculada Soult (1678, Museo del Prado), Niños comiendo uvas y melón (c. 1650, Alte Pinakothek, Múnich), El Buen Pastor (c. 1660, Museo del Prado) y la serie de lienzos para el Hospital de la Caridad de Sevilla figuran entre sus obras más conocidas.
¿Dónde se pueden ver obras de Murillo?
El Museo del Prado conserva la colección más importante de Murillo. También hay obras destacadas en la Catedral y el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la National Gallery de Londres, el Louvre, la Alte Pinakothek de Múnich y numerosos museos estadounidenses, reflejo de lo codiciado que fue su coleccionismo en los siglos XVIII y XIX.
¿Por qué es importante Murillo en la Historia del Arte?
Porque fundó, junto con su rival Francisco de Herrera el Mozo, la Academia de Bellas Artes de Sevilla en 1660, la primera institución de este tipo en España, y porque su estilo dulce y accesible lo convirtió en el pintor español más influyente e imitado fuera de España durante casi dos siglos, antes de que la crítica moderna revalorizara el naturalismo más áspero de Velázquez y Zurbarán.
¿Qué temas aparecen en la obra de Murillo?
Grandes ciclos religiosos —Inmaculadas, Sagradas Familias, escenas de la vida de la Virgen— encargados por conventos y cofradías sevillanas, retratos de la aristocracia y el clero locales, y las célebres escenas de género con niños pobres, un tema casi sin precedentes en la pintura española de la época.
¿Cómo reconocer una obra de Murillo?
Por el sfumato suave que difumina los contornos, una luz dorada y cálida muy distinta del tenebrismo de Zurbarán o Ribera, tipos de gran dulzura expresiva —niños de mejillas sonrosadas, vírgenes de mirada dulce—, composiciones piramidales ascendentes en las Inmaculadas y una pincelada cada vez más suelta y vaporosa en su última etapa.
Recursos para estudiar este artista
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